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Dermatología

Dermatitis atópica y microbiota


Publicado el 8 de noviembre de 2024

Dermatitis atópica y microbiota

La dermatitis atópica es una condición inflamatoria crónica de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo.

En las últimas décadas ha habido un aumento significativo de esta patología, lo que ha promovido que la comunidad médica estudie sus causas y desarrolle tratamientos más efectivos.

Uno de los aspectos destacados en la investigación reciente, es el papel crucial que desempeña la microbiota humana en el desarrollo y la exacerbación de la dermatitis atópica.

¿Qué es la microbiota?

Esta consiste en una comunidad diversa de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo.

Se ha convertido en tema de interés en el siglo XXI, debido a los avances en la comprensión del genoma humano, ya que muchos de sus genes dependen de los microbios del huésped.

La microbiota intestinal induce la producción de células y regula la secreción de hormonas que afectan el funcionamiento de la piel positiva o negativamente.

Esta produce cambios en la composición bacteriana normal o comensal, con aumento de bacterias como el Streptococcus aureus.

Una alteración de la microbiota intestinal puede aumentar sustancias que inflaman la piel y alteran su función de barrera con cambios inmunológicos, es decir que, los microbiomas de la piel y el intestino se comunican entre sí.

Estos descubrimientos han llevado al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, como probióticos, prebióticos, simbióticos y postbióticos.

Estos buscan restaurar el equilibrio microbiano y modular la respuesta inflamatoria en los pacientes con dermatitis atópica.

Terapias emergentes

Estas representan una alternativa prometedora a los tratamientos convencionales, ya que tienen el potencial de mejorar significativamente los síntomas y la calidad de vida de los pacientes.

Actualmente, se reconoce la compleja relación tridireccional entre la dermatitis atópica, el microbioma y la barrera cutánea, lo que ha cambiado el enfoque en el tratamiento de esta afección.

Los científicos continúan investigando estas interacciones, especialmente la conexión entre el intestino y la piel, en busca de nuevas terapias y una comprensión más profunda de los trastornos inflamatorios de la dermis.

La investigación sobre la microbiota cutánea e intestinal, en relación con la dermatitis atópica, ha revelado nuevas perspectivas sobre los mecanismos de esta enfermedad, abriendo nuevas vías para el desarrollo de tratamientos más efectivos y personalizados.

Este enfoque centrado en la microbiota ofrece esperanzas para mejorar el manejo clínico de la dermatitis atópica y la calidad de vida de quienes la padecen.

Por lo anterior y teniendo en cuenta el contexto específico del paciente, doy recomendaciones adicionales al manejo convencional.

Recomiendo implementar una estrategia terapéutica nutricional con cambios en la dieta (la cual debe ser enriquecida de fuentes naturales de probióticos, prebióticos y simbióticos).

Adicionalmente, probióticos y prebióticos, tópicos disponibles en dermatología clínica para cuidado facial (considerados en general seguros y bien tolerados), pueden ayudar a restaurar el equilibrio de la barrera cutánea.

Por último, teniendo en cuenta el valor protector de la barrera cutánea de los probióticos orales, se puede plantear incluirlos en la terapia y que sean multicepa, pero que incluya lactobacillus rhamnosus que ha sido previamente estudiado en pacientes con dermatitis atópica.

Esta terapia podría mejorar la gravedad de las lesiones y la calidad de vida de quien presenta esta condición, a pesar de tener una evidencia científica limitada con relación a su eficacia.

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud.

Una de las más comunes fuentes naturales de probióticos es el yogurt; otros menos habituales son: kéfir, chucrut, encurtidos, miso, soja fermentada, suero de mantequilla, entre otros.

Podemos encontrar formulaciones en el mercado que contengan microorganismos vivos, solo en forma de probióticos.

Por otro lado, suplementos probióticos orales contienen diversas cepas bacterianas, como lactobacillus rhamnosus y bifidobacterium breve.

Los nombres de los productos que contienen estas cepas varían según el país del fabricante, siguiendo las recomendaciones de cada casa comercial en particular en cuanto a dosis y frecuencia, para lograr un impacto positivo, tanto en el intestino, como en la piel.

Finalmente probióticos tópicos, que al ser aplicados con emolientes, previenen los eczemas o mejoran la gravedad de las lesiones.

Los probióticos tópicos y orales han mostrado beneficios en el tratamiento de condiciones inflamatorias de la piel.

Mientras que los prebióticos son sustratos o alimentos que actúan como nutrientes para la microbiota, promoviendo el crecimiento de bacterias beneficiosas.

Están incluidos en alimentos ricos en fibra como setas, ajo, espárragos, cebolla, avena, manzana, entre otros.

Los prebióticos tópicos en cremas pueden optimizar el equilibrio de la microbiota cutánea.

Los postbióticos son productos metabólicos de microorganismos probióticos, se encuentran en cereales integrales, frutas (banano verde), legumbres (lentejas, garbanzos), tubérculos (patatas) y semillas (granos molidos).

Han ganado interés en la práctica clínica al fortalecer y mantener la barrera intestinal, promoviendo la salud.

Los simbióticos, son combinaciones de probióticos y prebióticos, que trabajan sinérgicamente para mejorar la salud intestinal, como los preparados lácteos (leche fermentada), ricos en fibra.

Algunos estudios sugieren que estas combinaciones pueden tener efectos más pronunciados en la composición microbiana y la función intestinal que los probióticos o prebióticos solos; sin embargo, tienen menos investigaciones científicas.

En cuanto a los niveles de evidencia médica, podemos concluir que los probióticos y prebióticos han mostrado un potencial prometedor en el tratamiento de la dermatitis atópica y su evidencia es limitada.

Diversos estudios han demostrado que pueden enriquecer la microbiota intestinal y reducir las bacterias dañinas.

Además, la aplicación tópica de probióticos y prebióticos en la piel afectada, también ha mostrado beneficios, aunque la evidencia sobre su eficacia es limitada.

Los efectos generales y colaterales mínimos pueden variar dependiendo de cada paciente.

Factores como la salud, la dieta, el estilo de vida, cepas contenidas en los probióticos, pueden modificar los resultados.

Los postbióticos y simbióticos son áreas de investigación en evolución en el tratamiento de la dermatitis atópica.

Su nivel de evidencia es aún más limitado pero se están realizando estudios para evaluar su eficacia, seguridad, mecanismos de acción, dosis óptima, sistemas de administración y efectos a largo plazo en dermatitis atópica.

En general, todavía hay muchas preguntas que deben ser respondidas mediante investigación adicional.

Teniendo en cuenta que la evidencia es limitada, es importante considerar las necesidades y condiciones específicas de cada paciente al hacer recomendaciones sobre el uso de estos productos.

Además, se necesitan más estudios clínicos controlados y de larga duración para comprender completamente los beneficios de estas alternativas prometedoras en diferentes poblaciones y contextos clínicos.

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