Nutrición
«¿Y si tu plato de comida fuera la mejor medicina?»
La piel refleja lo que ocurre en el intestino. El eje intestino-piel conecta la microbiota intestinal con la inflamación sistémica: una flora desequilibrada puede favorecer brotes de acné, rosácea y dermatitis atópica. Los ácidos grasos omega-3, los antioxidantes de frutas y verduras y un aporte adecuado de zinc y vitamina D sostienen la función de barrera cutánea, mientras que el exceso de azúcares refinados y lácteos de alta carga glicémica se asocia a más actividad inflamatoria en pieles propensas al acné.
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