¿Qué es la crioterapia y para qué sirve?
Publicado el 22 de agosto de 2019 · Actualizado el 4 de septiembre de 2026

¿Qué es exactamente la crioterapia?
La crioterapia es un procedimiento dermatológico de alta precisión que utiliza frío extremo para tratar lesiones en la piel mediante una congelación controlada. En la consulta dermatológica, esta técnica se lleva a cabo empleando nitrógeno líquido, una sustancia que alcanza temperaturas de hasta −196 °C.
Cuando el nitrógeno líquido entra en contacto con la piel, provoca una transferencia de calor ultra rápida. Esto genera la formación de cristales de hielo tanto dentro como fuera de las células del tejido tratado. La congelación repentina detiene la circulación microscópica en el área específica y produce la destrucción celular controlada de la lesión.
A medida que el tejido se descongela, se completa el proceso terapéutico, permitiendo que la piel sana se regenere desde las capas más profundas durante los días siguientes. Este abordaje permite un manejo focalizado de las lesiones, protegiendo el tejido sano circundante.

¿Para qué sirve y para qué no la crioterapia?
La crioterapia sirve como tratamiento de primera línea para lesiones cutáneas superficiales, tanto benignas como premalignas, gracias a su alta eficacia y rápida ejecución. No obstante, no es una solución universal para cualquier afección de la piel y tiene contraindicaciones precisas.
¿Cuándo es la crioterapia la primera opción?
- Queratosis actínicas: lesiones premalignas causadas por el daño solar acumulado.
- Verrugas virales: tanto verrugas vulgares (comunes) como plantares o planas.
- Lentigos solares: comúnmente conocidos como «manchas de la edad» o manchas solares superficiales.
- Queratosis seborreicas: lesiones benignas que aparecen con la edad y tienen aspecto rugoso.
- Molusco contagioso: una infección viral frecuente, especialmente en niños.
¿Cuándo se combina con otras terapias?
- En el manejo focalizado de cicatrices hipertróficas o queloides, a menudo combinada con infiltraciones para reducir el volumen de la cicatriz.
- En ciertos casos de carcinomas basocelulares muy superficiales y de bajo riesgo, previa evaluación exhaustiva.
¿Para qué no está indicada la crioterapia?
- Melanoma o sospecha de melanoma: cualquier lesión pigmentada sospechosa de malignidad profunda requiere cirugía y biopsia convencional, nunca crioterapia.
- Lesiones en zonas de mala circulación: como úlceras en las piernas o en pacientes con patologías vasculares severas.
- Brotes de acné activos: la crioterapia no es el tratamiento indicado para el manejo de los brotes de acné agudos.
- Pacientes con crioglobulinemia, urticaria por frío o intolerancia conocida a las bajas temperaturas.
¿Crioterapia para verrugas y para manchas en la cara?
La crioterapia para verrugas es uno de los usos más consultados, ya que el frío extremo destruye las células infectadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH) y estimula una respuesta inmunológica local para evitar que regresen. Suele ser un procedimiento de elección por su rapidez.
Respecto a la crioterapia para manchas en la cara, funciona de manera excelente en los lentigos solares benignos. El frío destruye los melanocitos alterados (las células que producen el pigmento) en la superficie de la mancha. Sin embargo, no sirve para manchas de origen hormonal como el melasma.
Un diagnóstico previo con la Dra. Maritza Flórez es indispensable para determinar qué tipo de mancha tienes y si el nitrógeno líquido es el enfoque adecuado.
¿En qué consiste la sesión de crioterapia, paso a paso?
La sesión de crioterapia es un procedimiento médico ambulatorio muy rápido que se realiza directamente en el consultorio, dura apenas unos minutos y generalmente no requiere anestesia previa.
- Evaluación inicial. Se limpia la zona y se delimita el área exacta de la lesión para proteger la piel sana.
- Aplicación del frío. Utilizando un dispositivo especializado en forma de spray (criógeno) o, en algunos casos, un hisopo de algodón impregnado, se aplica el nitrógeno líquido directamente sobre la lesión.
- Ciclos de congelación y descongelación. El contacto directo suele durar entre 5 y 20 segundos, dependiendo del grosor y tipo de la lesión. La lesión se tornará completamente blanca (congelada) y luego se dejará descongelar de forma natural. Este ciclo puede repetirse dos o tres veces en la misma sesión.
- Sensación durante el procedimiento. Sentirás un escozor agudo, ardor y una sensación de frío intenso similar a un pellizco. Al descongelarse, es normal sentir un latido o calor en la zona. El dolor suele ser altamente tolerable y desaparece pocos minutos después.
En muchos casos, una sola sesión es suficiente para el manejo focalizado de la lesión. Sin embargo, lesiones más gruesas o resistentes, como las verrugas plantares, pueden requerir sesiones de seguimiento cada tres o cuatro semanas.
¿Qué pasa después de la crioterapia?
Después de la crioterapia, es completamente normal que la zona tratada se enrojezca, se inflame y forme una ampolla en el transcurso de las siguientes 24 a 48 horas. Esta ampolla puede ser transparente o tener un contenido sanguinolento, rojizo o violáceo; ambas situaciones son respuestas esperables del tejido.
El proceso de recuperación, día a día
- Día 1 a 3: la inflamación y la ampolla están en su punto máximo. Puede haber sensibilidad al roce.
- Día 4 a 7: la ampolla comienza a secarse por sí sola, aplanándose y transformándose gradualmente en una costra oscura.
- Semana 2 a 3: la costra se desprende de forma natural. Debajo aparecerá piel nueva, lisa y de tono ligeramente rosado.
¿Qué cuidados debes tener en casa?
- Lava suavemente la zona tratada todos los días con agua y jabón neutro, secando con pequeños toques, sin frotar.
- Nunca rompas la ampolla ni arranques la costra. Si lo haces, aumentas drásticamente el riesgo de infección y de cicatrices indeseadas.
- Protección solar estricta. Una vez que cae la costra, la piel nueva es extremadamente sensible a la radiación UV. Es obligatorio usar protector solar para evitar que la zona se manche.
¿Qué no es normal y cuándo debes consultar?
Debes buscar atención si presentas dolor que aumenta severamente en lugar de disminuir, pus espeso y amarillento saliendo de la lesión, enrojecimiento que se expande rápidamente más allá de la zona tratada, o si presentas fiebre. Estos son signos de una posible sobreinfección.
¿La crioterapia deja cicatriz o mancha?
Cuando la crioterapia es realizada por un profesional experto, el riesgo de cicatrices elevadas o deprimidas es muy bajo. Sin embargo, debido a que el frío extremo afecta a las células que dan color a la piel, existe la posibilidad de que quede una marca temporal o permanente relacionada con la pigmentación.
Los melanocitos, las células que producen la melanina, son mucho más sensibles al daño por frío que el resto de las células de la piel. Por esta razón, la consecuencia más frecuente a largo plazo es la hipopigmentación: que la zona tratada quede un poco más blanca que la piel de alrededor.
En menor medida, y especialmente si el paciente se expone al sol sin protección antes de que el tejido haya madurado por completo, puede ocurrir una hiperpigmentación posinflamatoria, es decir, que la zona quede más oscura.
Para minimizar estos riesgos, la calibración del tiempo de aplicación y la técnica adecuada son cruciales. El procedimiento es llevado a cabo por la Dra. Maritza Flórez, asegurando la máxima precisión para proteger la salud de tu piel. Puedes ver cómo se realiza en consulta en la ficha de crioterapia.



