Ir al contenido
Dermatología

El acné: tipos, causas y manejos


Publicado el 24 de julio de 2024 · Actualizado el 3 de septiembre de 2026

El acné: tipos, causas y manejos

El acné es una afección común de la piel que afecta a personas de todas las edades. Conocer por qué aparece, qué tipos existen y cómo se manejan es esencial para encontrar el tratamiento adecuado y mejorar la salud de la piel.

¿Qué es el acné y a quién afecta?

El acné afecta los folículos pilo-sebáceos (poros), donde se produce una alteración de su funcionamiento. Esta enfermedad produce frecuentes molestias, ocasionando una evidente repercusión a la imagen física y a la autoestima.

Normalmente puede producirse en adolescentes y jóvenes, aunque en ocasiones también puede presentarse en recién nacidos y adultos. Las lesiones de acné suelen localizarse sobre todo en la cara y pueden extenderse al cuello, escote y espalda.

Cuando intentamos «solucionar» nosotros mismos estas erupciones en la piel, lo que hacemos es agravar más el estado del acné. Recuerda que el procedimiento ideal está en manos de especialistas.

Muchos pacientes asisten a la consulta dermatológica después de pasar por valoraciones médicas, esteticistas y cosmetólogos, habiéndose hecho tratamientos múltiples: mascarillas, limpiezas, tratamientos caseros e incluso peelings y uso de sustancias y medicamentos de control como isotretinoínas sin seguimiento dermatológico.

¿Cuáles son las causas del acné?

Algunas causas que pueden facilitar la aparición del acné son factores hormonales, el uso de productos cosméticos no adecuados, la aplicación de cremas de cortisona, dormir con maquillaje, no lavarse la cara regularmente y determinados medicamentos.

¿Qué tipos de acné existen?

Comedoniano

Se caracteriza por la presencia de puntos negros y blancos. Los puntos negros son comedones abiertos que se oxidan en la superficie de la piel, mientras que los puntos blancos son comedones cerrados que permanecen debajo de la epidermis.

Papuloso

Se presenta con pequeñas protuberancias rojas, conocidas como pápulas. No contienen pus y pueden ser sensibles al tacto. Su manejo incluye el uso de limpiadores suaves y tratamientos tópicos con ácido salicílico o peróxido de benzoilo.

Pustuloso

Se manifiesta con pústulas, que son protuberancias rojas con pus en la punta. El tratamiento puede involucrar antibióticos tópicos o sistémicos, además de retinoides para reducir la inflamación y prevenir nuevas lesiones.

Nodulocístico

Este tipo es más severo y se caracteriza por nódulos y quistes grandes, dolorosos y profundos en la piel. Su manejo a menudo requiere tratamientos más intensivos como isotretinoína y procedimientos médicos bajo la supervisión de un dermatólogo.

¿Cómo se ven las lesiones?

El acné puede generar diferentes tipos de lesiones. En primer lugar existe una oclusión del folículo pilo-sebáceo (poro), lo que da lugar a una retención de la secreción sebácea, que es cuando aparecen los denominados comedones abiertos y cerrados: lo que llamamos coloquialmente «espinillas negras» y «espinillas blancas». Estas lesiones pueden desarrollar cambios inflamatorios en forma de enrojecimiento, aumento del tamaño de las lesiones y aparición de pus.

De hecho, en casos graves de acné pueden aparecer lesiones nodulares y quistes por debajo de la piel que pueden dejar cicatrices.

¿Cómo cambia el abordaje según la gravedad?

Una vez clasificado el acné podemos brindar la información especializada y traducirla a nuestros pacientes para iniciar un manejo acorde con la gravedad de cada caso. Existen tratamientos domiciliarios y complementarios, así como de primera y segunda línea.

El tratamiento de acné leve incluye cambios de hábitos, uso de vehículos en sustancias que sean fluidas y mejoren su aspecto aun haciendo su labor de protección e hidratación, y medicaciones comedolíticas tópicas que, a pesar de ser irritantes, deben ser aplicadas a tolerancia.

Los acnés de mediana gravedad requieren uso de medicaciones aplicadas y tomadas por tiempos cortos, aproximadamente 90 días, junto con otras medidas que ayudarán a mejorar su apariencia.

Los acnés severos, entre ellos los nodulares, deberán ser estudiados y valorados con frecuencia para dar al paciente medicaciones que, a pesar de sus efectos indeseables, sean positivas a largo plazo para controlarlo.

Los tratamientos para el acné pueden ser temporales o definitivos, y buscan disminuir al máximo sus secuelas, que son las cicatrices y las manchas.

¿Cómo se maneja el acné?

Aunque el abordaje del acné varía según su tipo y gravedad, los siguientes son algunos enfoques comunes que pueden incluirse dentro del tratamiento:

  • Limpieza adecuada: usar limpiadores suaves para eliminar el exceso de grasa y las impurezas sin irritar la piel.
  • Tópicos: aplicar productos con ingredientes activos como ácido salicílico, peróxido de benzoilo y retinoides.
  • Antibióticos: en casos de acné inflamatorio, los antibióticos pueden ayudar a reducir la bacteria y la inflamación.
  • Tratamientos sistémicos: para el acné severo, los dermatólogos pueden prescribir medicamentos como la isotretinoína.
  • Procedimientos médicos: estos incluyen exfoliaciones químicas, terapia con luz y extracción de comedones mediante limpiezas faciales.

¿Qué hábitos cuidan tu piel?

  • Limpieza facial con sustitutos de jabón y aguas micelares mínimo dos veces al día, idealmente tres.
  • Tomar mínimo un litro de agua al día, que equivale a 5 vasos de agua.
  • Haz ejercicio.
  • Come saludable, evita los fritos y la comida chatarra.
  • No permitas que el pelo cubra tu frente, quita el flequillo de tu rostro, puesto que los productos que aplicas en tu cabello pueden disparar el acné al estar en contacto con tu piel.
  • Utiliza maquillaje fluido cuando lo necesites.
  • Visita al dermatólogo para realizar un diagnóstico y manejo de acuerdo a tu tipo de piel y a tu tipo de acné.

Si se utilizan habitualmente cremas hidratantes, protectores solares, maquillajes u otros productos cosméticos, siempre deben usarse aquellos que no empeoren el acné: éstos pueden identificarse al especificar que son «no comedogénicos» o «libres de grasas (oil-free)».

Ahora bien, el tratamiento puede variar según la causa subyacente, como cambios hormonales o factores genéticos. Por eso es importante consultar a un dermatólogo para recibir un diagnóstico preciso y establecer el abordaje adecuado.

Seguir leyendo

Del mismo Blog